Pocas industrias en los Estados Unidos han tenido tanto impacto en la economía como la del transporte pesado. Después de la Primera Guerra Mundial, la gente tenía la creencia de que el uso de camiones sería muy ruidoso y poco agradable. Pero, al inicio de la década de 1930, este tipo de actividad llegó a posicionarse como un buen negocio y luego de ello muchas asociaciones afines empezaron a multiplicarse.
Una de ellas fue la Asociación Americana de Camioneros (ATA, por su sigla en inglés), que se estableció en 1933. Iniciaron su actividad con la promulgación de un estatuto que regulaba las horas de trabajo de los camioneros, sus salarios mínimos, horarios y estableció un tarifario.
ATA es la única organización que en realidad encierra todo lo concerniente al mundo del transporte pesado. Está constituida por tres diferentes entidades que trabajan para el mismo objetivo: la misma ATA, que representa los intereses a nivel nacional; alrededor de 50 organismos relacionados con la actividad del transporte, quienes tienen la voz y el voto de los empresarios locales y estatales; y por último se afiliaron por voluntad propia varias oficinas de diversas actividades y naturalezas que están interesadas en formar parte del conglomerado.
La Federación se terminó de constituir en 1944 y fue cuando empezó a delinear las regulaciones que entre todos redactaron. El documento recibió varias actualizaciones en 1946, 1962, 1967, 1976, 1984 y la última en 1998.
Actualmente, ATA es la voz oficial en la industria del transporte pesado y de quienes se dedican a esta actividad y está focalizada en hacer que los estatutos que allí se dictan sean respetados tanto por sus integrantes como por organizaciones externas.
Los miembros de ATA pueden disfrutar además de beneficios que otorgan empresas tales como la American Towing Alliance, J.J. Keller & Associates, Avis, Marketplace, Dac Services, Best Pass y Fleet Market.